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La reelección presidencial. Publicado en el Diario Correo (Piura), Miércoles 28 de Septiembre de 2011.

Carlos Hakansson Nieto

La reelección presidencial es un tema polémico en Iberoamerica, el Perú no fue la excepción. Como sabemos, las constituciones de 1920 y 1993 no tuvieron buenas experiencias. Sin embargo, pese a sus antecedentes en la historía de los textos constitucionales peruanos, la posibilidad que el Presidente de la República pueda ser reelecto inmediatamente, sin mediar un periodo presidencial, no es contraria al constitucionalismo como suele pensarse. En los Estados Unidos, el país que dio nacimiento al modelo presidencial, el titular del ejecutivo es elegido para un periodo de cuatro años y, aunque parezca insólito, al aprobarse la Constitución de 1787 no existía limitación al derecho del Presidente para presentarse a un reelección indefinida.

Como sabemos, Washignton, y más adelante Jefferson, se negaron a ser candidatos para una tercera reelección, unos precedentes que bastaron para crear una convención constitucional: el Presidente federal no debía ser candidato al ejecutivo más de una vez. Esta costumbre, que limitaba el mandato presidencial hasta en dos periodos consecutivos, perduró durante el resto del siglo XVIII y bien entrado del siglo XX. En 1940, las circunstancias históricas, sociales y políticas hicieron posible que Franklin D. Roosevelt rompiera la regla y alcanzará hasta un cuarto mandato presidencial. Por eso, al finalizar la segunda guerra mundial se consideró conveniente la necesidad de reformar la Constitución federal y establecer la enmieda XXII, que permite sólo una reelección inmediata. Por lo tanto, la reelección en los Estados Unidos es fruto de un límite al poder y no un beneficio al Presidente.

Si bien cualquiar ciudadano puede recordar, por diversas circunstancias históricas, a alguno de los ex presidentes norteamericanos, como Reagan, Clinton o Bush, el límite de mandatos al Presidente de los Estados Unidos hace prevalecer la importancia de la institución por encima de las personas.

Podemos observar, además, que la enmienda XXII fue un límite a las competencias presidenciales. Desde esta perspectiva, el problema de la reelección presidencial inmediata está condicionada directamente al grado de solidez institucional del sistema político en su conjunto. Si es menos sólido, la tentación de reformar la Constitución será recurrente en la clase política, si los vientos del electorado favorecen el gobernante; si es más sólido, a ningún político se le ocurrirá proponer una reforma constitucional, y conseguir la reelección, por ser mal visto el deseo de violentar los cimientos e historia de su tradición política.

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Observatorio constitucional

Miércoles 28 de Septiembre de 2011

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