Inicio » Desde la Cátedra » “La persona es origen y finalidad de los procesos productivos”. El magíster Francisco Bobadilla, docente y uno de los expositores de la Maestría en Filosofía con mención en Antropología Filosófica que iniciará en agosto, comenta la importancia de la propuesta para ayudar y orientar actividades productivas, al servicio de los hombres.

“La persona es origen y finalidad de los procesos productivos”. El magíster Francisco Bobadilla, docente y uno de los expositores de la Maestría en Filosofía con mención en Antropología Filosófica que iniciará en agosto, comenta la importancia de la propuesta para ayudar y orientar actividades productivas, al servicio de los hombres.

Por Olivia Orrego Córdova. 14 mayo, 2013

¿Por qué una Maestría en Antropología Filosófica?

Queremos poner al ser humano en el centro de la dinámica social, de tal manera que los mecanismos del Mercado y las redes del Poder estén al servicio de su dignidad y plenitud. La Maestría ofrece una ampliación del horizonte, en el conocimiento de quién es el  ‘agente’ (ser humano) de la subjetividad social. La despersonalización que suele acompañar a muchas de las actividades económicas, sociales o políticas es un llamado urgente a volver a descubrir la dimensión personal que se esconden en los procesos y técnicas.

¿Cómo promover esta propuesta cuando las ofertas de posgrados están orientadas, en gran parte, a optimizar las capacidades técnicas de los profesionales?

Las empresas deben ser conscientes de que el hombre, en su desempeño profesional, necesita—además de las competencias puramente operativas—de competencias valorativas, aquellas que le ayuden a descubrir el lado humano de las organizaciones. Las organizaciones (empresas, colegios, universidades, entidades públicas) requieren de gente preparada en el conocimiento de los diversos pliegues de la condición humana. De ahí que, en ocasiones los errores de las empresas no son de índole estratégica, sino más bien antropológica. La Maestría intenta cubrir este vacío en la formación de los profesionales más vinculados al desarrollo profesional y personal de las entidades.

¿Cuál es el rol que el hombre cumple o debe cumplir en la sociedad contemporánea?

Si olvidamos la presencia de varones y mujeres concretos, acabaremos como las películas de ‘ciencia ficción’. Si siguiéramos en la dirección en donde sólo importan los ‘procesos’, llegaríamos a una especie de ‘distopía’ o sociedad ficticia indeseable. Sí, las empresas funcionan; pero al precio de asfixiar lo mejor del ser humano. El afán de resultados, la búsqueda desenfrenada de la eficacia corre el riesgo de hacernos olvidar que todo eso es para la plenitud de los seres humanos. Debemos volver a poner al hombre en el centro de la operación, haciéndole espacio a su libertad y al derecho a desarrollar su propia personalidad.

A estas alturas de nuestro tiempo ¿no le parece que ya sabemos bastante de lo que es el ser humano como para embarcarse en nuevos proyectos antropológicos?

Tu observación es válida. Llevamos a cuestas siglos de convivencia humana y la pregunta de quiénes somos se la han planteado todas la épocas. Sin embargo, toda reflexión que vuelva  a pensar lo humano y el puesto de los hombres y mujeres en el mundo, sigue siendo de actualidad. Y aún con más urgencia en tiempos como los nuestros—me refiero al Perú—de bonanza económica, que nos podrían hacer perder de vista el largo plazo, abocados sólo en el corto plazo. La propuesta quiere darle más sustancia  y densidad a los buenos resultados que acompañan la historia reciente del Perú.

La propuesta no es solo para quienes pertenecen a la escuela de Humanidades, ¿por qué los de otras carreras tendrían que cursar una Maestría como esta?

Si un profesional intenta darle  profundidad y densidad a su trabajo profesional, la Maestría es una respuesta adecuada. No solucionará todos los problema de su institución, pero si quiere adentrarse en el conocimiento de los dinamismos humanos estará mejor equipado para hacer frente a proyectos personales, familiares; regionales y globales. Parece mentira, pero el sólo hecho de considerar que todos (jefes y colaboradores) participamos de la misma condición humana, ya es un aporte al país porque genera buenas prácticas que hacen de nuestra sociedad, no sólo una ciudad que funciona, sino también que genere condiciones adecuadas para la vida buena de los vecinos.

*****

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: