Inicio »

Un Congreso que debe cambiar Renuncias, transfuguismo y falta de lealtad… para que no se repitan . Publicado en el suplemento dominical Semana del Diario El Tiempo (Piura), Domingo 1 de Noviembre de 2015.

Tania Elías Lequernaqué (Universidad de Piura)

El Congreso elegido por los peruanos en el proceso del 2011, no es el mismo de hoy. En este tiempo, a la voluntad popular se impuso el interés personal de los parlamentarios para renunciar a sus bancadas, cambiarse de camiseta o proclamarse independientes; y el de grupo, para expulsar a quien no estuviera de acuerdo con el ideario o las formas de negociar los temas importantes del país. De los 130 parlamentarios, 47 dejaron su bandera a un lado. De 6 partidos con los que se inició el gobierno, ahora hay 10 “fuerzas”. La institucionalidad no se logra y la democracia es la más afectada.

***

“Juro por Dios y por la Patria”… “pero no por mi partido ni los electores”. Ese parece ser la frase completa que debieron pronunciar los parlamentarios cuando asumieron la función de representatividad, el 28 de julio de 2011. A noviembre de 2015, 8 meses antes de que se culmine su periodo de gestión, ya no queda nada de las sonrisas que exhibieron para la foto, como grupos, ni se conservan los halagos por ser de una u otra camiseta de la cual se sentían orgullosos. Por lo menos, los 47 que ya no están en los partidos en los que fueron elegidos son clara muestra de esta realidad.

De las 13 agrupaciones políticas que compitieron el 2011, 6 lograron llegar al parlamento: Gana Perú, Fuerza Popular, Perú Posible, Solidaridad Nacional, Alianza por el Gran Cambio y el Partido Aprista. En la composición de las bancadas, se han mantenido las 4 primeras pero con quienes se han ido de sus filas y con los que conformaban la minoría, han nacido otras fuerzas. Hoy a esas 4 se suman Acción Popular – Frente Amplio, Concertación Parlamentaria, Dignidad y Democracia, PPC-APP, Unión Regional y solo 9 se identifican como “sin bancada”.

¿Y la lealtad?

Lo que pasa en el Parlamento refleja una vez más la crisis de la política nacional. “Lo natural es que los partidos se mantengan en el tiempo y que renueven sus militantes como un natural proceso generacional. En el Perú ocurre lo contrario, muere el partido y sus miembros migran a otras agrupaciones. Son movimientos coyunturales en torno a líderes carismáticos de ocasión; al carecer de cimientos y arraigo ciudadano se produce el efecto de ‘sálvese el que pueda’ cuando el barco se hunde. Ahí se ve la falta de institucionalidad”, dice el doctor Carlos Hakansson Nieto, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura.

A esta visión, el experto en Opinión Pública, Fernando Huamán Flores agrega que “cuando un congresista abandona su bancada –y renuncia a su partido en pleno ejercicio del poder–hay una idea de fondo que sí queda en el ciudadano: los partidos no son leales ni a un estilo ni una idea de gobierno”. Esto, aclara, va más allá de cada caso y los motivos para alejarse del grupo.

No hay equipo

Un tema que ha llamado la atención es el efecto de la renuncia de Marisol Espinoza Cruz, precisamente a Gana Perú. El constitucionalista Hakansson Nieto menciona que este hecho afecta aún más la imagen del gobierno, que a estas alturas mantiene en sus filas a 26 de los 47 parlamentarios que tuvo el 2011. Ello, “en la medida en que la vicepresidenta, que integró la plancha presidencial en las elecciones generales, tiene la finalidad de reemplazar al Presidente de la República temporal o permanentemente. Si el Jefe de Estado sale del país estará siendo reemplazado por un vicepresidente que dejó de formar parte de su partido, lo cual no es muy común”. Esto es lo que acaba de ocurrir hace unos días.

Huamán Flores, también docente de la Facultad de Comunicación de la UDEP, se refiere a las actuales renuncias. “Bien podríamos pensar que los partidos políticos son como un equipo de fútbol sin hinchada, donde el público que pagó su entrada solo quiere ver los logros de  un jugador y no el resultado del equipo en su conjunto. Este es el absurdo –empleando la metáfora del fútbol– que vivimos cuando los partidos políticos son únicamente plataformas electorales y no espacios para concretar visiones de país. Como los partidos carecen de identidad institucional –no tienen líneas directrices sólidas– no es raro que, en el camino del gobierno, puedan sufrir metamorfosis y más de un representante quiera cambiar de equipo. Este clima institucionalmente débil explica, entre otras cosas, el transfuguismo”.

¿Tiempo de calcular?

Las renuncias y cambios de camiseta parlamentaria tienen un efecto en la población. “La primera señal es que el mandato presidencial y parlamentario está llegando a su fin y que sus actores se encuentran atravesando un proceso de ‘reciclaje’ para los próximos comicios electorales. Lo que se genera es más informalidad y populismo, los dos problemas de fondo en el Estado peruano”, enfatiza Hakansson Nieto.

Esta situación afecta el desarrollo del gobierno pero más en esta etapa en la que los parlamentarios calcularán su apoyo a todo proyecto de ley que pueda, por ser eventualmente impopular, comprometer su campaña política de reelección al Congreso.
Hay que tener en cuenta, agrega el constitucionalista, que ahora, más bien, los congresistas serán más proclives a brindar su apoyo a toda propuesta legislativa que agrade a los electores en sus respectivas regiones. “La campaña electoral al Congreso comienza antes que las presidenciales”, enfatiza.

Pero aumenta la decepción

Frente al descrédito de la clase política y de la política en general, señala Huamán Flores, no existe un único perfil político en el panorama peruano. “De hecho, más un autor coincide en que, además del voto duro que puedan tener determinadas opciones, la ciudadanía es una olla a presión que, en lugar de botar vapor, expulsa decepción y pesimismo”.

Agrega que cuando estamos frente a un electorado decepcionado –porque percibe que siempre ha sido engañado– esa fuerza de decepción termina yendo hacia sectores que, en principio, no representen más de lo mismo. “Por eso, es entendible que gran parte del electorado espere un outsider o esté decantando por candidatos que los analistas –hace unos meses– no tenían en el panorama. También es cierto que este impulso de la opinión pública –si no es acompañado de un discurso sostenible y atractivo– puede decaer más adelante y volvamos a elegir entre los candidatos tradicionales”.  

***

El mal que se debe combatir

Un periodo termina y otro comienza. Generar un mecanismo para frenar las renuncias o sancionar el trasfuguismo no parece estar en el plan de acciones de los congresistas.
“Hasta el momento no hay consenso para realizar las reformas electorales propuestas por el Jurado Nacional de Elecciones. Una medida para combatir a los tránsfugas sería impedirles reagruparse en otras bancadas y quedar aislados en el hemiciclo, pero en un Congreso tan fragmentado un congresista renegado se convierte en un capital valioso para las bancadas que más pequeñas”, comenta Hakansson Nieto.
Aunque la misma población rechaza, según encuestas, la reelección, Fernando Huamán explica que no es un tema que preocupe o resulte determinante para los peruanos. “Tal y como están los partidos políticos –y nuestro sistema de elección con voto preferencial– lo determinante para el ciudadano es la propuesta concreta”, afirma.  

Es directo al señalar que si bien es cierto el descredito político ha aumentado por los actos de corrupción de los parlamentarios, “el origen de la enfermedad está en un sistema que no vehiculiza la participación ciudadana, y que nos deja a merced del circo de las campañas”.
Para él, hoy se debería promover campañas políticas más inteligentes, que lleven ideas, y que no banalicen el discurso público con payasadas electorales. “Pero eso no va a pasar. El panorama no va a cambiar porque en un sistema de participación débil –donde a ciudadanía no está interesada por una agenda social sólida– primarán las ‘estrategias electorales’ que buscan capturar con la novedad y el espectáculo. O se trabaja en una reforma integral de los canales de participación –aquello que conforma el Estado Comunidad– o el panorama no cambiará en el futuro”, concluye. El ciudadano también tiene la palabra.

*****

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: